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sábado, 7 de septiembre de 2013

A la olimpiada con Madrid


Escribo este artículo mientras se está celebrando en Buenos Aires, la votación para elegir la ciudad candidata a organizar los Juegos del 2020. Aun sin saber cual será el resultado de la misma, la delegación española que ha ido a la ciudad porteña, no tiene un perfil  deportivo ni de lejos si exceptuamos al príncipe, esa es la verdad.
Por tercera vez, Madrid aspira a organizar unos juegos olímpicos después de sus dos derrotas anteriores y envía de representantes al acto, un grupo creado "ad hoc" para el evento. Dando por hecho que las ganadoras anteriores Londres y Rio de Janeiro, se llevaron el triunfo de su ciudad por ofrecer una mejor calidad en conjunto,  infraestructuras, instalaciones deportivas, seguridad y quizá algo de componente político.  Cabría inferir que, si nuestras autoridades han vuelto a la carga en el intento de conseguir que sea Madrid la ciudad que albergue los juegos de 2020, se debería a que se han aprendido de las experiencias anteriores, pues en caso contrario, sería una pérdida de tiempo.
La pregunta que cabría hacerse es, de que adolecía Madrid cuando no fue elegida anteriormente y que las otras ciudades sí tenían. Qué es lo que le faltaba a Madrid entonces? Se han subsanado aquellas carencias? Se han hecho las mejoras correspondientes?
Recuerdo que uno de los triunfos más aireados por las autoridades en la última ocasión, cuando ganó Rio, fue que los españoles o los madrileños al menos, deseábamos con pasión mediterránea, la concesión de esa organización. Es decir, bastaba con ese deseo para que el comité olímpico fallase a nuestro favor. También se ofrecían instalaciones claro, la principal el estadio  olímpico para cuya terminación, parece ser imprescindible que Madrid sea elegida sede de los juegos, pues desde entonces, las obras han estado paradas y la graciosa Peineta ofrece un aspecto lamentable.
Otro lugar elegido ahora y no entonces para ciertas pruebas deportivas, es la plaza de toros, tal vez para consolidar más la marca España. Puede que con la plaza Madrid, consiga epatar. Cuantas ciudades en el mundo pueden presumir de ofrecer un coso taurino para hacer pruebas deportivas, eh?
El estanque del Retiro, también es un activo de peso que para pruebas náuticas puede  causar admiración.
Hay otro local digno de admiración que, nuestras autoridades incorporan al paquete de instalaciones, una guinda de última hora, el Madrid Arena que adquirió fama internacional, porque allí, cinco jóvenes perdieron la vida debido al exceso de aforo al que se llegó por el afán recaudatorio de un  gánster.  Esperemos que se hayan ampliado los pasillos de entrada y salida.
Otra joya, la Caja Mágica, rechazada en su día por Rafa Nadal por considerarla peligrosa para la práctica deportiva. En fin, creo que me olvido de otros lugares, lo  que no es de desear les ocurra a los organizadores.
El caso es que allá, a Buenos Aires, se ha ido la delegación española, príncipe, alcaldes de Madrid y nuestro egregio presidente de gobierno a hacer patria y decir lo mismo de siempre, que los madrileños queremos los juegos sí o sí, es decir, los de Madrid tenemos incluso, un deseo mucho más apasionado que en las ocasiones anteriores, para que nuestra ciudad sea elegida. A la delegación, no le falta ilusión, sin duda, y si el éxito les acompaña será que se han hecho bien las cosas. Incluso derribar  instalaciones deportivas en Madrid por mandato municipal y dejar en el lugar un solar, puede que sea altamente valorado por el COI como muestra del bien hacer. Pero hay que admitir  que una ciudad, aspirante a organizar unos juegos olímpicos, se dedique a derribar instalaciones deportivas, es cuando menos una extravagancia. 
Sería deseable que, si Madrid es elegida sede olímpica, cuando se pongan con las obras aprovechasen para dedicar unos miles de euros para construir el polideportivo de La Latina, muy necesario en el barrio, que Gallardón cuando era alcalde mandó derribar dejando en su lugar un inmundo solar que los vecinos, deseosos de espacios para actividades, están aprovechando y al que llaman pomposamente Campo de Cebada, en La Latina, ese barrio de Madrid que lo único que tiene de latino es un teatro. Sinceramente, una ciudad olímpica tiene que pasar antes por ser una ciudad deportiva, y esto no se consigue sólo con gente que corre por las calles de manera compulsiva portando un brazalete en el brazo al que dirigen miradas angustiadas cada cierto tiempo, ni con esas riadas de ciclistas que arrasan todo a su paso. Bueno, siempre nos quedará la plaza de toros para hacer yoga y "la marca España" en su imparable proceso ascendente. Veremos.

sábado, 6 de julio de 2013

Campo de cebada

Existe un lugar en Madrid al que vecinos y visitantes de ese barrio, llaman "campo de cebada", ya que se asienta junto al mercado de alimentación que lleva ese nombre. Como sabe el pueblo llano y también el de la montaña, en ese lugar se ahorcó al general liberal Rafael Riego, por mandato del rey Borbón Fernando VII, el ominoso. 
En ese solar junto al mercado, cercado por unas burdas vallas de chapa del tipo de las que cercan los barrios de chabolas del extraradio, adornado con plantas y lineas en el suelo para delimitar una cancha de baloncesto, sillas y mesas recicladas, suele haber actuaciones de grupos musicales y entretenimientos para niños y mayores, eventos en nada parecidos a los que ofrecía la Gurtell.
Este sitio aparece cada vez más citado por gente que pasea por Madrid, a quienes les parece una iniciativa popular muy loable en tiempos de crisis económica y falta de recursos públicos. Lo destacan como un lugar de obligada visita, ese enorme solar cedido graciosamente por la autoridad municipal para disfrute de los vecinos. Vamos, un alarde de generosidad y altruismo del Ayuntamiento para este resignado pueblo matritense, acostumbrado a que le mangoneen sin decir esta boca es mía.
Visto así el tema, parecería que estamos en la ciudad de Paris, donde los vecinos de los barrios organizados políticamente en "comités de quartier", participan, proponen, deliberan y votan, sobre los asuntos que afectan a su barrio.
Bien, pues lo del campo de cebada, parecería lo mismo que en Paris,pero no es verdad. Aquí no hay comités de barrio ni nada que se le parezca. El ayuntamiento de Madrid,  nunca pide la opinión a los vecinos sobre algo que les afecte. Si hay que hacer calles peatonales, los ciudadanos en un alarde de su desarrollada candidez, creen que lo hacen por ellos, para que los coches no les molesten y puedan pasear entre cascos de cristales rotos de botellones nocturnos. Porque en esas calles ahora peatonales, lo que empieza a surgir como las setas en otoño, son las sombrillas de las nuevas terrazas de los bares que haya en la zona, una gran fuente de ingresos para los munícipes.

Entonces, lo del campo de cebada? Qué tiene que ver con esto último? Muy simple, el campo de cebada nace como consecuencia de la demolición de un edificio municipal, que ofrecía un excelente servicio a los vecinos, el polideportivo que había en ese lugar, con piscina, gimnasio, cancha de baloncesto. El polideportivo fue pulverizado y convertido en un solar inmundo, sin un simple acondicionamiento digno para su uso, por mandato del eximio Gallardón, con la trola previa de que el edificio estaba viejo y que iban a construir otro en su lugar. Tras el derribo, echaron vista a la cartera y  vieron que no tenían un duro para la obra. Si tuvieron dinero para la demolición pero no para construir otro pabellón de deportes. Entonces, para qué tirar el antiguo? 
La chulería municipal, no sólo ha contado con la docilidad vecinal sino con la complicidad del grupo parasitario municipal de la oposición. Nadie ha protestado, al contrario, todo el mundo alaba el buen gusto popular (del pueblo) para redecorar el nuevo espacio. Ya digo, incluso lo citan los que visitan el barrio ignorando que ese cochambroso solar, durará el tiempo que tarden en construir lo que sea. Y que sepan, los "creativos" de actividades en el lugar, que serán desalojados de ahí, cuando haya dinero. Al tiempo.

jueves, 30 de mayo de 2013

Profesor Wert versus ministro Wert?

Nada de eso. El profesor Wert, que dio una clase a sus estudiantes al aire libre, había despertado la atención de los medios de comunicación, tal vez en la creencia de que iba a protestar contra la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, LOMCE, que propugnaba su hermano, ministro de educación. El profesor habló de propuestas, no de protestas. Habló a sus alumnos de "educación y ciudadanía", con la intención, creo yo, de utilizar la educación para formar buenos ciudadanos. De esto trataba la asignatura Educación para la ciudadanía, tan denostada por la Iglesia católica y por los conservadores, por considerarla ideologizada, que el ministro y su gobierno han suprimido del currículo escolar, alegando que con la reforma de la ley, el contenido de aquella, se impartiría de manera transversal, lo que quiere decir que desde cualquier materia de la etapa educativa, se hablará de educación y ciudadanía. Vaya, que se pueden inculcar principios cívicos desde las matemáticas, la geografía o la química, por citar algunas, y lograr buenos ciudadanos. Cualquiera de ellas vale para la transversalidad.

El profesor, que yo sepa, no habló del lugar que el gobierno va a conceder a otra ideología, la religiosa.
Vamos, canje de ideologías, si no me equivoco. Habló, eso sí, de la vida política, no de la política partidista, en la que se aprecia siempre la dificultad de coincidencia de miras que hay entre la política y la moral, como ya destacara Montesquieu. El profesor habló de la política que surge en un ámbito ciudadano de convivencia, por ello buscó ese escenario con sus estudiantes en la calle, convertida en ágora de reunión y convivencia para hablar.  Sin embargo, la convivencia de los hombres es imposible sin una ordenación política y sin unas normas éticas interiorizadas por los miembros de esa comunidad política. Esa "comunidad pacífica de ciudadanos y armónicamente avenida" es el ámbito en el que surge la política, recalcaba el profesor Wert.

Qué diferente acepción de la política, el de una comunidad armónica, del que  maneja la ciudadanía, que se refiere a ella de manera desdeñosa y desconfiada, ya que sólo la asocia a lo que hacen los políticos y cuando estos lo hacen mal, la culpa se la endosan a la política, que todo lo encrespa. Recuerdo que en tiempos de la dictadura de Franco, cuando discutíamos en una asamblea de los asuntos propios, siempre surgía alguien que decía que "esto se está politizando". Peligro, peligro! Había que hablar de fútbol, cauce permitido para suavizar pasiones.
Sin embargo, los políticos cumplen una función de indudable importancia en una democracia, necesaria para el gobierno y la dirección de los asuntos públicos, si bien es cierto que, como suele ser habitual en aquellos, suelen tender al abuso de poder y a la justificación engañosa. Por ello, el profesor hace bien en insistir a los asistentes a la clase, que no confundan la política con el "sectarismo que es lo que hacen los partidos y sus políticos", y aboga al mismo tiempo por "recuperar el concepto de política".
Tampoco el profesor Wert en su sana intención de no buscar enfrentamientos familiares, habló nada del lugar privilegiado que va a ocupar la religión no sólo en el currículo sino como legitimadora de la moral, lo que siempre ha querido la Iglesia católica. Y eso si que sería ideologizar. Habría que recordar, incluso al ministro que fue en el siglo XVIII, con cierta razón llamado "el siglo de la moral", cuando el pensamiento ilustrado abandonó la legitimación de la moral en la religión y buscó otros fundamentos éticos que la fortaleciesen con mayor eficacia que los propiamente religiosos puesto que la moral, debe tener su propia lógica con independencia de la religión, así como la política posee también su propia inmanencia. En suma, una laicización de la vida política y de la moral de los hombres. 
On verra, que dicen los franceses.

Le mariage gay, un fait divers en Françe?


Bien, pues parece que en Francia se ha dado otro paso en contra de los que no aceptan las diferencias. Al margen de lo que pensemos sobre ello, lo importante es que se inicie de esta manera, el camino para acabar con el rechazo hacia quienes quieren vivir de una manera diferente sin por ello tener que ocultarlo temiendo ser agredidos por la intolerancia. Qué pensaría Voltaire, el tratadista de la tolerancia, sobre este paso dado por una sociedad moderna como la francesa? Seguro que comprendería que la unión legal de una pareja de hombres o de mujeres, es una buena prueba de una sociedad que no tiene miedo a la libertad, a la libertad de elegir un modo diferente de compartir la vida. 

Pensemos que en Francia, según las estadísticas, más del 65% de la población está a favor de estas uniones, quizá porque no temen que la sociedad se vaya a quebrar por ello. Ni tampoco la familia, porque los gays también defienden a la familia y quieren tener la suya propia, eso sí, una familia con distintos componentes pero defensora también del principio fundamental sobre el que se sostiene: ser el núcleo fundacional de la sociedad. Al margen de nuestra opinión sobre la unión homosexual, lo cierto es que una sociedad sana y tolerante, puede asimilar perfectamente estas novedades que, en muy poco tiempo, estarán más que superadas. Aquí, en España, la primera boda entre hombres, se hizo en 2005, con Zapatero en el gobierno y no pasó nada, pese a que la Iglesia principalmente, era contraria a ello por razones obvias. Aquí, no hubo ese despliegue mediático que ha habido en Montpellier y no por apatía o desinterés sino porque en el fondo los españoles, cuando no estamos dirigidos por ideologías, somos bastantes abiertos y flexibles. También fue en España donde se legalizó el derecho al voto de la mujer antes que en Francia, en tiempos de la II República. Y miren que aquí, tenemos  una Iglesia católica, la más reaccionaria del planeta, pese a lo cual sigue cosechando triunfos y lograr que la Religión sea considerada por el Estado una asignatura más del currículo escolar. Nada de Estado laico, aquí se lleva el confesionalismo oficial puro y duro, algo que en Francia no sucede. Dos hechos cruciales estos para una sociedad democrática y libre por los que nos situamos los españoles por delante de Francia, hay que decirlo.

Ya sólo queda disipar la idea de que caminamos hacia un desastre. Los desastres, aquí en España, los han causado ultimamente los bancos, que han estafado a los pequeños ahorradores haciéndoles suscribir acciones "preferentes" sin explicarles antes, de los riesgos que podrían acarrear al invertir su dinero en unos valores que desconocían. Ese sí que es un drama social por el que todos los días hay manifestaciones de los afectados, de los que el gobierno de Rajoy dice que "algo habrá que darles" por lo que han perdido. Qué desvergüenza la de este gobierno!!  Hay que devolverles todo lo que se les ha robado, y de eso se está ocupando un grupo de jueces y fiscales, que creen que los bancos han cometido delito contra los ahorradores. Y quedan los desahuciados de sus viviendas por no poder pagar la hipoteca. Algunos han llegado al suicidio.
Todo esto hace que la sociedad desconfie de sus gobernantes y de sus bancos,  no de los gays que quieran casarse. Esto último no ofrece ningún peligro ni tampoco nos lleva al holocausto. El peligro para la sociedad lo traen los poderes financieros y la corrupción, así como observar que mientras pasa todo esto, hay un grupo de gente privilegiada que recibe millones cuando abandonan los consejos de administración de los bancos que han estafado a la población y tienen además, que recibir dinero público para su reflotación. Para ellos no existe la crisis,  su  dinero negro puede disfrutar de opacidad y seguridad en los paraisos fiscales creados por ellos mismos.Todo esto si que cabrea,  hace mucho daño a la sociedad porque la está estrangulando. Los matrimonios gays no causan ningún daño, no creen Vds? On verra.

sábado, 27 de abril de 2013

Necesidad de periódicos y de cine

Pertenezco a una generación que creció con la lectura de periódicos en papel del que emanaba un embriagador olor a tinta. Lo hice desde muy pequeño porque en mi casa familiar se compraba cada día al menos un periódico. He continuado con esa tradición hasta la actualidad y pienso seguir haciéndolo. La lectura diaria acompañada de un café y un cigarrillo después, es uno de esos placeres mañaneros de los que no pienso prescindir. La prensa digital, sin desdeñarla en absoluto puesto que la consulto a diario, no va a desplazar mi cariño por el papel. Otro amigo inseparable es el cine. Lo es desde mi más temprana edad, desde que iba de la mano de mi madre a ver películas en doble sesión, a los cines de mi barrio que costaban tres y cuatro pesetas. Desde entonces los precios han cambiado evidentemente y es eso, el precio actual del cine, lo que inhibe a mucha gente, demasiada desgraciadamente, a asistir a las salas hoy en día. Creo que esa disculpa es falsa, puesto que los precios de todo lo que se consume han aumentado como no podía ser de otra manera. Cuando preguntas a alguien por la última película estrenada, te contestan que ya la verán en casa, en un DVD, antes video, o bajada de Internet, como si eso tuviera algo que ver con la visión del cine en una sala con público.
Con el cine, está pasando como con la prensa gratuita, a cuyo soporte llaman periódico al igual que al DVD llaman cine. Cine en casa, en el sofá y prensa gratuita tan efímera como la duración de un trayecto en metro.
Ambos, el cine y el periódico diario, son componentes de una cultura que se desvanece, ambos pasan por momentos trágicos con desaparición de periódicos y salas de cine. Los Alphaville, ahora Golem, los Renoir, los Verdi, para los que amamos el cine en versión original, son diría yo, los herederos de aquel cine de "arte y ensayo" de los tiempos de la dictadura, o nuestra querida Filmoteca que, tal vez por ser del estado, todavía sobrevive. Pero la realidad es muy triste, las salas están vacías  todos los días excepto los fines de semana. Incluso en algunos cines, ya no se edita la hoja de papel que informaba sobre la película. Creo que la población está demasiado relajada viendo ante sus narices como perdemos interés por aquello que nunca debería desaparecer. Los precios, no son un motivo, una vez a la semana 8 €, es lo que cuesta una copa en un bar cualquiera y de eso no se prescinde. Tampoco de una entrada de futbol de 150€, por qué  recortar del cine y dejar de lado los artículos de opinión de la prensa escrita? Vamos hacia una sociedad que, frente a la crisis, se repliega en su butacón casero, se aisla y se traga en un fin de semana lo que tengan más a mano en el videoclub. 
La prensa configura la opinión sobre todo lo que ocurre, sobre todo cuando no se tiene ninguna y el cine, nos acerca mediante la ficción a realidades  que desconocemos. Nos acerca a mundos (universos  se dice ahora) y realidades que diferentes.
Si alguien lee esta reflexión, le recomiendo que se gaste todos los días 1,30 € que cuesta un periódico y que acuda a ver dos de las  películas que hay en cartel: "La caza", excelente película danesa sobre la crueldad humana y "El ejercicio del poder" un "thriller" francés sobre la ambición política, muy recomendables ambas.
En la primera, la simple sospecha criminaliza a un inocente frente a la palabra infantil, ésta mucho más veraz para una sociedad asustada. En la otra, se llega a decir que, el pueblo desconfía de los políticos sí, pero ellos tienen el poder. Id a verlas y ya me contareis si ha valido la pena gastarse unos cuantos euros a cambio de unos buenos ratos pasados en su contemplación. Y dejad el sillón de casa que descanse, que también lo merece.

martes, 9 de abril de 2013

Otro modelo de realidad

Aquí en el levante sur de España, vamos, en Almeria la crisis parece que no les haya llegado, falso de todo punto, ya que la sufren igual que el resto. Las restricciones y recortes, les han repercutido. Los opositores de este año a enseñanza infantil y primaria, tienen miedo de que ocurra como el año pasado, que no se convocaron las de secundaria.
Sin embargo, cuando observas a la gente de por aquí, en el bar, en los paseos, en la compra diaria, te das cuenta que nunca hablan de la crisis, como si ignorasen lo que pasa en el pais. Sus conversaciones no giran alrededor del paro, la corrupción, ni de Barcenas, la Mato y sus bolsitos, los ERES andaluces, y eso que son de su tierra. Mucho menos, se fijan en los Pujol Ferrusola, forrados sin saber nadie cómo lo han logrado. Tampoco hablan de la infanta real, ni de Urdangarin. Bueno pues, que parecen pàsar.
Hablan de sus cosas, del apartamento, de la comunidad de propietarios, de bajarse una "peli" de Internet, de los niños, de Carrefur. Son muy locales en sus inquietudes. Su realidad es su ámbito familiar, parecen no estar globalizados.
Si conectas alguna de sus cadenas de TV autonómica, Canal Sur, la 1 ó la 2, da igual, lo primero que te encuentras es una de esas andaluzas de pendiente hasta el hombro, da igual la hora. Ellos siempre van a lo suyo, dicho con el mayor respeto. Su tierra, su gente, su cultura cantarina y su dialecto andaluz.
Las mujeres, por ejemplo, en muchos aspectos liberadas como las demás, conservan rasgos que pertenecen a una tradición ya caso olvidada en otros lugares, expresiones y gestos que en las grandes ciudades no se oyen. Ante algo que les asombra, siguen lanzando sus grititos estentóreos, femeninos. Ellas son de sus hombres y de sus hijos, muy apegadas al clan familiar pues aquí, la familia es la institución más importante, ni el Estado autonómico, ni la democracia, ni la corona, ni gaitas. Lo que de verdad les motiva es su familia, al modelo antiguo, padres, hijos, mujeres, maridos, cuñados, relacionándose cuanto pueden. Lo demás, es secundario.
Analizado desde un plano sociológico, nos llevaría a alguna explicación. Yo la desconozco, sólo soy un observador, pero me atrevo a aventurar que este modelo, ofrece una manera más certera de ver la vida y el verdadero sentido de la existencia.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Palestina, un Estado en observación?


Tras el reconocimiento por la ONU de Palestina como Estado observador, parece haberse dado un gran paso hacia la consecución de un Estado soberano de pleno derecho. Sin embargo, Israel no ha enviado flores de felicitación a Mahmud Abbas por su éxito, por el contrario los judíos de Israel van a construir más asentamientos coloniales en Cisjordania y, además van a embargar a los palestinos, el dinero que reciben de los tributos que recauda en su nombre el Estado de Israel.
Respecto a esos asentamientos para población judía construidos en territorio ocupado, uno siempre se ha preguntado cual es la procedencia de esa población, si vienen de Israel a ocupar su segunda vivienda tras un discontinuo boom inmobiliario, o se trata de coyunturales olas de judíos perseguidos en algún lugar del planeta o, más bien,  de un boom demográfico que hace aumentar desmesuradamente la población en Israel haciendo la vida allí casi insoportable. Alguien debería explicarlo. Lo único que demuestra es que Israel no suelta la presa, bien atrapada entre sus dientes.
Habrá quien diga, que los hay, sobre todo en el medio académico universitario de nuestro país, que los palestinos tuvieron su oportunidad y no la supieron aprovechar, al no aceptar en 1948, compartir su propio territorio con una población extranjera, de religión judaica, que huía del exterminio que se le había causado en Europa por los alemanes. La verdad es que era para ponerse de los nervios ante tal perspectiva, a pesar de ser los palestinos junto a sus vecinos de la zona, una población acostumbrada durante siglos al dominio y ocupación por el Imperio otomano. Desde el siglo XVI, los árabes habían soportado a los turcos y, que se sepa, sin dar muestras de disconformidad. Pero, alto ahí, con los judíos no, eso de que entraran en sus propias casas para desalojar de ellas a los palestinos, ni hablar. Y claro, es ahí donde, según los que culpan a Palestina de no haber aceptado la partición, está el error palestino. Tenían que haber tragado el sapo y no liar una guerra contra los invasores. Son los mismos que culpan a Palestina de no haber aceptado proclamando que es en ese punto donde empezó el desastre que llega hasta hoy: en 1948. Luego vendría 1967, y 1972, y la Intifada y todo lo demás. Y de todo, la culpa es de los palestinos, por no querer compartir su casa con los extranjeros, con gentes que huían del Holocausto cuando éste ya había concluido y dado a la luz. Los judíos podían haber hecho otra cosa: quedarse en sus países de origen y ayudar a la reconstrucción una vez acabada la guerra en lugar de huir.
Hay que decir a los que culpan a los palestinos de que todo el conflicto empezó en 1948 que ya desde finales del siglo XIX, existía un interés en asignar esas tierras de Palestina a los judíos, buena prueba de lo cual es la creación del movimiento sionista por obra de Theodor Herzl, como reacción a la corriente antisemita que corría por Europa de la que el caso del capitán judío Dreyfus es buena prueba. Ese antisemitismo fue el que impulsó a  Herzl, un austro-húngaro, a convertirse al judaismo y empezar a pensar en la necesidad de crear un Estado judío, preferentemente en Palestina ya que, para él, era inviable la asimilación de los judíos en las culturas y naciones europeas. Ese llamamiento del movimiento sionista, era el que reivindicaba el retorno a la tierra de sus antepasados, apoyándose en el mito de que se trataba de una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra. Por tanto, parece claro que no en 1948, sino más de cincuenta años atrás, existía ya la idea de trasladar a los judíos a Palestina a lo cual también contribuyó la promesa que los británicos hicieron a la Federación Sionista por medio de la Declaración Balfour en 1917, de crear un hogar nacional judío en Palestina, de cuyo impacto en la población se supo tras investigaciones realizadas entre la población autóctona. Un impacto que era claramente hostil al programa sionista, cuestión ésta que es la que mantenía más unida a la población palestina. Se trataba así, de imponer a un pueblo contrario a tal medida, una inmigración judía ilimitada, lo que suponía una violación flagrante de los derechos de los pueblos a decidir por sí mismos.
Todo ello llevaría a que en 1948, hubiera un nacionalismo palestino que, además sirvió de catalizador incluso, de un nacionalismo árabe transnacional. El problema palestino, nunca ha sido el drama de un pueblo de refugiados, sino un problema de ocupación militar hecho por Israel durante las guerras de 1948 y 1967 y que el Estado hebreo se niega a deshacer. Igual que se ha negado siempre a aceptar las resoluciones de la ONU, para lo que siempre ha tenido el apoyo de EEUU y de Alemania, eternamente deudora de Israel.
Una vez repasados los antecedentes a 1948, es difícil aceptar que fuera en esa fecha cuando se iniciara el conflicto y, además culpar a los palestinos por no aceptar compartir su territorio con unos extranjeros y no ver el origen de todo en la implantación forzada de una inmigración judía con un proyecto estatal bajo el brazo. Por tanto, no creo que se pueda acusar de antisemitismo, denunciar la complacencia con la que la comunidad internacional ha dejado a Israel campar a sus anchas desde 1967, sin presionarles para que cumpliesen los mandatos de la ONU.
         Ya por último, el desenlace final que está teniendo el proceso, viendo a la Autoridad palestina pedir a la ONU su inclusión como Estado observador, puede que sirva a quienes de siempre han culpado a Palestina de no aceptar la partición en 1948, para que digan que para ese caminar no hacían falta alforjas, cuando están reclamando la soberanía de unos territorios desmembrados y muy inferiores en extensión a los que hubieran obtenido de haber acatado el mandato de la ONU hace sesenta años.