martes, 29 de marzo de 2011

El varón rampante

Un título el de este texto que en nada tiene que ver con Cósimo,  el personaje  de la novela de Italo Calvino que además es el de barón, título nobiliario de inferior categoría. Sí en cambio, con el de rampante en cuanto que se refiere al varón que  atrapa a los demás con sus garras y los seduce. Una especie de (ahora se dice mucho lo de "una suerte de") hipnotizador, de hechicero que a todos encandila. Sí, me refiero a esos hombres que seducen al resto con sus encantos, una especie de tiranos que se ven a sí mismos en lugar preeminente respecto a los demás. Cierto es que hay gente deseosa de ser deslumbrada, atrapada, debilidad que es aprovechado por este depredador.
En un sabroso artículo de Muñoz Molina, aparece una tipología muy real de estos faunos, unos tipos siempre masculinos, en la que seguro que encajaría como un guante a una manos adecuada, la figura de alguien cercano a nosotros.
Quien no ha conocido algún gurú de secta, por el que se han sentido subyugados muchos jóvenes, tal vez por esa necesaria y cómoda pasión que se siente por un lider con cierto carisma. No me voy a referir a los totalitarismos, nada de eso, sino a gente de nuestro entorno.
Pues sí, he conocido casos así, de parejas que habiendo emprendido juntas la ruta de la vida, poco a poco se van distanciando, no en los sentimientos que es otro cantar, sino en las metas a conseguir. Se me dirá, hombre es que los hombres corren más, son más audaces y ambiciosos, etc. Otro mito, no tampoco. Todo empieza con un recetario de consejos que el varón recomienda a la mujer, sabedor de la necesidad que ella tiene. "Tú lo que tienes que hacer L es esto que yo te digo, es lo que te conviene" o "no hagas esto, mejor dedícate a esto otro". Mientras él, que no necesita orientación alguna porque goza de inspiración divina, continua con lo suyo, su carrera, su promoción para subir peldaños, sus estudios. Ella, entusiasmada, cegada por la ilusión que le inocula el prócer que tiene en casa, se sacrifica por su carrera (la de él) que puede devenir incluso en crítico de arte de magazine especializado y le ofrece toda la cobertura necesaria para sus logros. Ante la brutal asimetría que se va labrando entre ambos, él muy certero siempre encuentra la solución final. Mira E (esta es otra), tenemos que dejarlo, reconozco que me has ayudado mucho desde nuestros duros comienzos, cuando tenía que leer todo lo existente de cierto artista para poder comentar sobre su obra, o cuando encontraste aquel estudio, precioso y barato, un chollo, en una recoleta plaza del centro histórico de la ciudad, con árboles en el exterior, donde mi espíritu podía encontrar el sosiego que requiere toda actividad creativa del intelecto.
Afortunadamente, en el libro que cita Molina y sobre el que está basado su artículo, la autora Anne Roiphe, quien también cayó en las garras de un varón rampante, logró librarse de su hechizo demostrando a su marido que valía más que él sin tanta pose ni arrogancia. Ojalá a mis dos amigas les haya ocurrido otro tanto y logrado salir de su estado de hipnosis, se lo deseo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Terremoto en Japón

Todo lo que está diciendo la prensa, TVs, Internet, etc. sobre la terrible desgracia que acaba de golpear a Japón, no deja lugar a nuevas aportaciones que no se ciñan a lo emocional, al impacto que puede causar algo que ha  ocurrido tan lejos de aquí a seres humanos,  a sus vidas brutalmente atacadas cuando no terminadas definitivamente. Todo lo que se diga sobre el dolor de la gente, en  nada será comparable con el sentir de quien lo padece.  
Conozco un amigo japonés, se l lama Ogiuchi, viene mucho a España, de la que conoce casi toda su historia literaria, sobre todo la del Siglo de Oro. Ha traducido al japonés el Quijote, es profesor en una universidad en Tokio, le encante España, sus costumbres y su vino, su cocina y sus pueblos, ya digo, sabe  más de España que muchísimos españoles.
Le pilló en el baño, en una séptima planta del edificio donde se encontraba, no ha sufrido daños en su  integridad, me lo ha contado por    mail, volverá por   aquí en abril, mientras tanto tendrá que    colaborar en el levantamiento de  la moral de su pueblo, acostumbrado ya aconvivir con las desgracias, y con el terror nuclear.
Ogi, desde aquí te deseo lo mejor para tí y para tu pueblo, acostumbrado también a resurgir de sus cenizas como el ave Fenix y     volver al trabajo