sábado, 27 de abril de 2013

Necesidad de periódicos y de cine

Pertenezco a una generación que creció con la lectura de periódicos en papel del que emanaba un embriagador olor a tinta. Lo hice desde muy pequeño porque en mi casa familiar se compraba cada día al menos un periódico. He continuado con esa tradición hasta la actualidad y pienso seguir haciéndolo. La lectura diaria acompañada de un café y un cigarrillo después, es uno de esos placeres mañaneros de los que no pienso prescindir. La prensa digital, sin desdeñarla en absoluto puesto que la consulto a diario, no va a desplazar mi cariño por el papel. Otro amigo inseparable es el cine. Lo es desde mi más temprana edad, desde que iba de la mano de mi madre a ver películas en doble sesión, a los cines de mi barrio que costaban tres y cuatro pesetas. Desde entonces los precios han cambiado evidentemente y es eso, el precio actual del cine, lo que inhibe a mucha gente, demasiada desgraciadamente, a asistir a las salas hoy en día. Creo que esa disculpa es falsa, puesto que los precios de todo lo que se consume han aumentado como no podía ser de otra manera. Cuando preguntas a alguien por la última película estrenada, te contestan que ya la verán en casa, en un DVD, antes video, o bajada de Internet, como si eso tuviera algo que ver con la visión del cine en una sala con público.
Con el cine, está pasando como con la prensa gratuita, a cuyo soporte llaman periódico al igual que al DVD llaman cine. Cine en casa, en el sofá y prensa gratuita tan efímera como la duración de un trayecto en metro.
Ambos, el cine y el periódico diario, son componentes de una cultura que se desvanece, ambos pasan por momentos trágicos con desaparición de periódicos y salas de cine. Los Alphaville, ahora Golem, los Renoir, los Verdi, para los que amamos el cine en versión original, son diría yo, los herederos de aquel cine de "arte y ensayo" de los tiempos de la dictadura, o nuestra querida Filmoteca que, tal vez por ser del estado, todavía sobrevive. Pero la realidad es muy triste, las salas están vacías  todos los días excepto los fines de semana. Incluso en algunos cines, ya no se edita la hoja de papel que informaba sobre la película. Creo que la población está demasiado relajada viendo ante sus narices como perdemos interés por aquello que nunca debería desaparecer. Los precios, no son un motivo, una vez a la semana 8 €, es lo que cuesta una copa en un bar cualquiera y de eso no se prescinde. Tampoco de una entrada de futbol de 150€, por qué  recortar del cine y dejar de lado los artículos de opinión de la prensa escrita? Vamos hacia una sociedad que, frente a la crisis, se repliega en su butacón casero, se aisla y se traga en un fin de semana lo que tengan más a mano en el videoclub. 
La prensa configura la opinión sobre todo lo que ocurre, sobre todo cuando no se tiene ninguna y el cine, nos acerca mediante la ficción a realidades  que desconocemos. Nos acerca a mundos (universos  se dice ahora) y realidades que diferentes.
Si alguien lee esta reflexión, le recomiendo que se gaste todos los días 1,30 € que cuesta un periódico y que acuda a ver dos de las  películas que hay en cartel: "La caza", excelente película danesa sobre la crueldad humana y "El ejercicio del poder" un "thriller" francés sobre la ambición política, muy recomendables ambas.
En la primera, la simple sospecha criminaliza a un inocente frente a la palabra infantil, ésta mucho más veraz para una sociedad asustada. En la otra, se llega a decir que, el pueblo desconfía de los políticos sí, pero ellos tienen el poder. Id a verlas y ya me contareis si ha valido la pena gastarse unos cuantos euros a cambio de unos buenos ratos pasados en su contemplación. Y dejad el sillón de casa que descanse, que también lo merece.

martes, 9 de abril de 2013

Otro modelo de realidad

Aquí en el levante sur de España, vamos, en Almeria la crisis parece que no les haya llegado, falso de todo punto, ya que la sufren igual que el resto. Las restricciones y recortes, les han repercutido. Los opositores de este año a enseñanza infantil y primaria, tienen miedo de que ocurra como el año pasado, que no se convocaron las de secundaria.
Sin embargo, cuando observas a la gente de por aquí, en el bar, en los paseos, en la compra diaria, te das cuenta que nunca hablan de la crisis, como si ignorasen lo que pasa en el pais. Sus conversaciones no giran alrededor del paro, la corrupción, ni de Barcenas, la Mato y sus bolsitos, los ERES andaluces, y eso que son de su tierra. Mucho menos, se fijan en los Pujol Ferrusola, forrados sin saber nadie cómo lo han logrado. Tampoco hablan de la infanta real, ni de Urdangarin. Bueno pues, que parecen pàsar.
Hablan de sus cosas, del apartamento, de la comunidad de propietarios, de bajarse una "peli" de Internet, de los niños, de Carrefur. Son muy locales en sus inquietudes. Su realidad es su ámbito familiar, parecen no estar globalizados.
Si conectas alguna de sus cadenas de TV autonómica, Canal Sur, la 1 ó la 2, da igual, lo primero que te encuentras es una de esas andaluzas de pendiente hasta el hombro, da igual la hora. Ellos siempre van a lo suyo, dicho con el mayor respeto. Su tierra, su gente, su cultura cantarina y su dialecto andaluz.
Las mujeres, por ejemplo, en muchos aspectos liberadas como las demás, conservan rasgos que pertenecen a una tradición ya caso olvidada en otros lugares, expresiones y gestos que en las grandes ciudades no se oyen. Ante algo que les asombra, siguen lanzando sus grititos estentóreos, femeninos. Ellas son de sus hombres y de sus hijos, muy apegadas al clan familiar pues aquí, la familia es la institución más importante, ni el Estado autonómico, ni la democracia, ni la corona, ni gaitas. Lo que de verdad les motiva es su familia, al modelo antiguo, padres, hijos, mujeres, maridos, cuñados, relacionándose cuanto pueden. Lo demás, es secundario.
Analizado desde un plano sociológico, nos llevaría a alguna explicación. Yo la desconozco, sólo soy un observador, pero me atrevo a aventurar que este modelo, ofrece una manera más certera de ver la vida y el verdadero sentido de la existencia.