sábado, 16 de octubre de 2010

Los bodrios de mi ciudad

Si algo identifica con reluciente esplendor al alcalde de Madrid, es su desarrollado mal gusto estético. Aun a riesgo de que no me comprendan, tengo que decirlo. "Pero hombre, qué dices, si está dejando Madrid a la altura de una gran ciudad", me dirán los apologetas, "con la de cosas que está haciendo, túneles M 30, arbolitos, plazas, fiestas..." sí, pero todo muy feo. Habrá que explicar esto.
Digo que carece de algo que debería ser consustancial con la esencia de un regidor municipal, así como de su equipo, esto es el gusto estético que no es una cualidad propia de artistas solamente, cualquier mortal la puede desarrollar o incluso copiar de otros. Un alcalde introduce cambios en una ciudad, es inevitable, quiere dejar su marca, lo cual "a priori" no tiene por qué ser malo. Los cambios deben servir siempre para mejorar la vida ciudadana, para hacerla más agradable y sobre todo para embellecerla. Las grandes obras deben hacerse siempre pensando en su duración, nunca son efímeras como una estatua de hielo, Y esta es la gran desgracia. Veamos:
La M 30 y sus túneles, no es sólo para los madrileños sino para todo aquel que quiera acceder a la ciudad desde otros lugares de España. Y además, esas obras fomentan el uso del vehículo privado, no se olvide y han servido para desfigurar el paisaje. Sólo hay que situarse frente a la Casa de Campo, en el tramo Puente de Segovia y Marqués de Monistrol y dirigir la mirada hacia la verja del parque: ya no se ve, está tapada a la vista por la brutal elevación del terreno en esa zona, consecuencia a su vez de la elevación de la rampa de ascenso desde el tunel hacia la A-5.
Otro bodrio, en el mismo paraje unos metros más allá, nos encontramos con la entrada a la Casa de Campo. La primitiva, con su bello enrejedo la quitaron y  no sabe nadie donde la han llevado. En su lugar, unos adefesios en forma de  menhires megalíticos, hechos en planchas de granito, con forma de encofrado de obra, con un aspecto horripilante. Tal vez el que tuvo la idea estaba pensando en los Propíleos atenienses que daban acceso a la Acrópolis.
Bien, pues sitúese Vd. de espaldas a ese adefesio de entrada al parque y camine hacia arriba tras haber cruzado el río, y busque Vd. la estación de Príncipe Pío. No es que haya desaparecido, claro que no, sino que ha sido ocultada tras las edificaciones de cristal y metal que dan acceso a la estación de autobuses. O sea, los muy torpes han tapado la perspectiva del bello edificio de la antigua estación del Norte.
En fin, un desatino lo de esta gente, qué malos son como urbanistas, porque salta a la vista que no tienen ni tendrán en su vida, la capacidad de desarrollar un autentico Plan Urbanístico para esta ciudad. Sólo caminan a saltos por ella, a trozos por aquí o por allá. Ahora le ha tocado el turno a la joya de la corona, la calle de Serrano, muy mona, toda llena de cositas de actualidad, como un banal y peligroso carril bici.
Y si nos trasladamos al centro de la ciudad, esa Puerta del Sol toda tapada de granito, con la falsa apariencia, de lugar ideal para charla y esparcimiento cual ágora ateniense (tienen fijación con lo clásico) con chirimbolos, ascensores, estatua ecuestre (de lo más antiestético que hay en Madrid, por lo desproporcionado de su tamaño).
Pero volvamos al regidor Gallardón, y su gusto estético. Para mí, no lo tiene, pero tampoco se lo reprocho al hombre, él no estudió Bellas Artes, no le hacía falta para ser fiscal. Pero cómo diantres se ha podido elegir a un fiscal como alcalde de esta ciudad? Y luego elegirán a un registrador de la propiedad, ya lo verán. Un fiscal, persona del mundo de las leyes, con un lenguaje pulcro y escueto, sin fantasías ni ensoñaciones: sota, caballo y rey. Un gestor, como dicen sus seguidores de la izquierda, que los tiene y muchos, sólo por eso, porque pone arbolitos y farolas, ese es el gestor con el que soñaban hace años fichar en la PSOE. Pues tomad farolas y todo lo que quieran él y esos colaboradores que le acompañan, algunos tan desaliñados como el "atribulado espiado" que presenta siempre el aspecto de acabar de levantarse después de una noche de juerga...
No, no es para tomárselo a broma, a mí todo esto me duele porque Madrid, mi ciudad a la que quiero, estos manazas se la están cargando y nadie hace nada, alguien que dé luz a los votantes para que no elijan a esta gente. Empezando por la PSOE municipal, lo que llaman oposición, que en nada se oponen porque luego ellos, si llegan a la poltrona harán lo mismo y no querrán que les reprochen nada. My God!! pero que digo, que los de la PSOE harán los mismo, entonces a quien votar? Entonces, si los políticos que deberían ser críticos con las acciones de gobierno, no lo son a quien recurrimos?  Sería aconsejable restaurar la Restauración de Cánovas con el turnismo de partidos? En aquella época, las elecciones eran una falsedad, la gente no contaba, es cierto, pero ahora tampoco. Acaso este alcalde y sus secuaces han escuchado alguna vez la voz del pueblo? Le han pedido opinión en algo que les iba a afectar? Lo hicieron en el caso de la "Cornisa de las Vistillas", consultaron a algún vecino?
Bueno pues a pesar de todo esto sí hay gente preparada, que se quieran implicar, claro, gente capaz de constituir un comité de "sabios" como se dice ahora, con aptitudes artísticas, arquitectos, urbanistas. "Ya los tenemos aquí" gritarán desde los despachos " y no queremos más que no hay para tantos". El caso es que nadie protesta por tanto escarnio de fealdad madrileña, a lo mejor es que no hay tal y sólo yo, en pleno delirio creo ver lo que no existe cual Quijote del siglo XXI. Y es que seguimos en un contexto de pícaros, tunantes, aprovechados y corruptos, vamos como en el Siglo de Oro.
Besos a todos los que tengan inquietudes estéticas
Marcel Prof